jueves, septiembre 16

Consejos para adaptarse a la jubilación

Es probable que haya pensado mucho en cómo va a disfrutar de sus años dorados. Pero es muy probable que nunca haya pensado mucho en el efecto psicológico que la jubilación podría tener en usted. La jubilación suele significar una pérdida de identidad. Tanto si se identifica como banquero, cocinero o profesor, la jubilación puede hacer que se cuestione quién es ahora que ya no trabaja.

Otras cuestiones que acompañan a la jubilación -como más tiempo y menos dinero- también pueden dificultar la adaptación de los talones de pago imss. Algunos jubilados experimentan problemas de salud mental, como depresión y ansiedad, después de haber dejado de trabajar.1

Si se encuentra en las primeras etapas de la jubilación y se siente algo perdido, no está solo. Muchos jubilados consideran que la transición puede ser difícil. Seguir estos ocho consejos puede ayudarle a adaptarse mejor a la jubilación para sentirse realizado y feliz durante este capítulo de su vida.

Espere pasar por etapas de emociones

La mayoría de las personas pasan por un proceso emocional cuando se adaptan a la jubilación. Al principio, hay una sensación de libertad. Es como si estuvieras en unas vacaciones que van a durar para siempre.

Sin embargo, esa sensación de novedad desaparece y uno se acomoda a un estilo de vida más lento. Puede que haya una etapa en la que tengas muchos pensamientos del tipo “¡Oh, no! ¿Qué he hecho?”, seguida de ansiedad y aburrimiento. Puede que incluso se sienta culpable por no disfrutar de la jubilación tanto como cree que debería.

Reprimir sus emociones o negar sus sentimientos puede conducir a estrategias de afrontamiento poco saludables, como recurrir al alcohol o a la comida.2 Permítase experimentar una amplia gama de emociones, sean cuales sean. Busque formas saludables de afrontar esos sentimientos. Puede que caminar, leer, escribir, hablar con otras personas o hacer yoga le ayuden a lidiar con sus emociones.

Estructure sus días

Antes de la jubilación, ya tenía una rutina establecida: Suena el despertador, te duchas, desayunas, preparas la comida y sales a la calle. Probablemente había una estructura similar para el final de sus días, que comenzaba cuando cruzaba el umbral de su casa.

Si te gusta tener un horario, puedes establecer una rutina de jubilación que te ayude a planificar tus días. Experimente con diversas actividades y franjas horarias para ver cómo le hace sentir.

Reserve tiempo para leer el periódico y disfrutar de una taza de café, pero añada tiempo para hacer ejercicio, actividades sociales, oportunidades de voluntariado y comidas familiares. Aunque no es necesario que tus días sean rígidos, tener una hora fija para levantarte y una rutina puede ayudarte a sentir más normalidad ahora que no vas a trabajar.

Establezca pequeños objetivos

Su vida antes de la jubilación se medía por el cumplimiento de hitos, como el cumplimiento de plazos, la finalización de proyectos o la obtención de un ascenso. Puede seguir centrándose en los objetivos después de jubilarse, aunque pueden ser un poco diferentes a los de antes. Trabajar en objetivos puede darle un sentido de propósito.3 Y lograr cosas nuevas puede darle un sentido de logro.

Piensa en los hitos que quieres alcanzar en el primer mes, seis meses o un año que llevas jubilado y anótalos. ¿Quiere perder 5 kilos? ¿Viajar a Europa? (¡Sí, los objetivos también pueden ser divertidos!) ¿Terminar cinco libros que has estado posponiendo? El cielo es el límite.

Aumenta tus amistades

Existe un riesgo importante de aislarse durante la jubilación. Después de 30 años de conocer a sus amigos a través del trabajo y de verlos todos los días, puede que no sea tan fácil mantener el contacto con sus seres queridos.

Esto puede influir en la reestructuración de su rutina diaria: pida a un amigo que quede con usted para comer todos los lunes, a otro que le acompañe a pasear por el barrio los miércoles y a un tercero que tome un café los viernes por la tarde.

Si usted y su cónyuge son amigos de otras parejas, intente invitarles a cenar o a jugar a juegos de mesa al menos una vez al mes. Si cree que no tiene suficiente gente para mantenerse socialmente activo, aproveche el tiempo extra en su vida para hacer nuevos amigos.

Consulte los programas que se ofrecen en su iglesia o en un centro comunitario local, o encuentre un grupo de personas afines que compartan su afición favorita, ya sea el golf, las manualidades o la cocina. También hay grupos de Meetup para muchas aficiones y actividades.